: . . Hoy para mañana...

Mirando la vida, mirando España, mirando Inglaterra, e intentando describir la belleza y podredumbre de nuestras historias de hoy, con la vista puesta en el horizonte del mañana.

miércoles, octubre 31, 2007

Vaya mierda de blog

La última entrada de este blog tuvo lugar el pasado nueve de octubre, y hoy es 31, prefiero no hacer más repaso de los posts anteriores porque me da vergüenza. Como si no pasaran cosas en los mundos de Zeta.

Me siguen rondando por la cabeza cosas que decir, muchas más estupideces que cosas interesantes lógicamente, pero tengo tan poco tiempo... así tengo al Cerrajero cada dos por tres diciéndome que le atacan las telarañas cada vez que entra al blog.

Esta semana pensaba en cerrarlo, no lo hará porque se perderían algunas cosas que han tenido interés, por lo que reitero que intentaré en algún momento recuperar la normalidad, aunque es obvio que no tengo el mismo tiempo que el año pasado en Inglaterra. Es curioso que el curso pasado tenía 10 horas de clase en total, y este año tengo 25, curiosidades de nuestro sistema educativo.

Hay que felicitar también a
Elentir por fichar por Batiburrillo, y es que tengo alma de blogger, aunque últimamente soy un aficionado práctico por hablar en argot taurino.

Aunque sea intentaré escribir alguna chorradilla diaria, pero últimamente también se me hacía muy lento escribir las etiquetas y actualizar nosecuantos directorios de esos para obtener más entradas.


Besos o abrazos según el gusto.

martes, octubre 09, 2007

Bizcochable análisis político para una clase de Política Económica


"En las cosas necesarias, la unidad; en las dudosas, la libertad; y en todas, la caridad." San Agustín.
Esta fue la cita que más me apetecía sugerir allá por mayo de este año cuando tuvieron lugar las elecciones presidenciales francesas. El gran interés que demostraban mis compañeros franceses por unos comicios vitales para su futuro me despertaba una envidia atroz. ¿Existe ese interés por la política en España? Mi respuesta es clara, no. El hecho no es demasiado escandaloso sabida la talla moral e intelectual de nuestros representantes, que en este caso se alinean para una mayoría más que cualificada. Pero, ¿qué caracteriza exactamente a la opinión pública española?

Si somos realistas hemos de reconocer que nuestro país no es excesivamente comprometido ni esforzado, me refiero a la educación y a la picaresca. Hoy día no hay excusas para no estar informado, los medios de papel entran en declive, pero cada vez se crean más televisiones. El modelo de éxito se ha establecido delante de las cámaras de Operación Triunfo o Gran Hermano, y a pie de calle se sigue celebrando que se defraude a Hacienda, que se cobre el PER, o se reciban ayudas económicas escandalosas sin merecerse. Eso sí, hoy está muy en boga entre políticos el derecho a la vivienda, y miles de jóvenes alzan su voz por ello, sin embargo no se tiene en cuenta que muchos de los ahora propietarios de inmuebles han tenido que pagar durante décadas. El inmediatismo es quien manda, el corto plazo es el único horizonte.

Es ahora cuando vuelvo a la tesis del primer párrafo, porque en España se han perdido los grandes consensos nacionales. Mencionaba a Francia porque tras muchos años de presidencia de distinto signo, han sabido mantenerse unidos en torno a la República y la Nación rodeando sus valores. Y cuando han existido problemas la política también ha estado en la calle.
En nuestro país se ha prescindido especialmente de la unidad en torno a la Educación, mucho mejor empezar la casa por el tejado. Si algo en política debiéramos considerar es la Educación, porque son los recursos humanos quienes pueden llevar a la prosperidad de un Estado, así sucedió hace no tanto en Irlanda. Si además fuésemos sensatos, convendríamos que ni una asignatura de Educación para la Ciudadanía, ni la asignatura obligatoria de Religión, son el agujero a tapar en materia educativa.

Apostaba San Agustín por la libertad en las cuestiones dudosas, y me sumo a ello. En la última legislatura hemos asistido a una reforma de los Estatutos de Autonomía absolutamente indiferente a la ciudadanía, sólo deseada por una clase política ávida de justificación. La más que dudosa necesidad de poner en cuestión los lazos de unión del Estado provocó altos niveles de abstención, y cansancio de una política que camina por senderos diferentes a los del resto de la población. Así, la opinión pública eligió la libertad, y decidió que los políticos tuvieran una batalla mientras la gente de a pie se preocupa más de llegar a fin de mes peleando contra el Leviatán “Euribor”.

En todas las opciones habría de primar la caridad, y no parece muy ajustada a la realidad tal elección. Un Gobierno que ha hablado hasta la saciedad de consenso, no lo ha estimado tan necesario cuando era más importante convencer a los grupos nacionalistas. Y el partido de la Oposición enconado en muchas de sus tesis , ha conformado junto al Gobierno una imagen política más propia de un Madrid-Barça. Para colmo si un árbitro debe moderar ese partido, ese sería el Rey. Éste sí está bien metido en su papel, no en vano, ahora casi todo el mundo le insulta.
Quince siglos después, quizá nos fuese mejor haciendo caso a San Agustín.